No siempre tuve claro que se podía hacer un vestido sin usar una máquina de coser. Crecí creyendo que la costura "de verdad" era la que salía de esos aparatos que sonaban como abejas furiosas y dejaban puntadas perfectas en segundos. Mi abuela, sin embargo, guardaba en su cuarto una cesta de mimbre con agujas, dedales y carretes de hilo de colores. "Esto es lo que realmente vale", me decía mientras enhebrada una aguja con la paciencia de quien ha aprendido que la prisa es enemiga de la belleza.

Hoy, después de años cosiendo a mano y también a máquina, entiendo perfectamente lo que quería decirme. Y este artículo nace precisamente de ahí: de la certeza de que cómo hacer un vestido sin usar una máquina de coser no es una pregunta de principiantes o de personas con recursos limitados. Es una pregunta que nos conecta con la esencia misma de crear nuestra propia ropa.
Aquella tarde en que perdí el miedo a la aguja
Recuerdo con nitidez la primera vez que intenté hacer un vestido completa por mi cuenta. Tendría unos quince años y había visto en una revista un diseño sencillo que me enamoró. El problema: no tenía acceso a una máquina de coser. En mi casa no había, y en el taller de costura del barrio cobraban $5.000 por cada prenda, una fortuna para mi presupuesto de estudiante.
Así que hice lo único que podía hacer: busqué una aguja, hilo y una sábana vieja de mi mamá. El resultado fue... digamos, peculiar. Las puntadas eran irregulares, el vestido me quedaba más ancho de un lado que del otro y cuando lo usé por primera vez, una de las mangas cedió justo cuando saludaba a mi primer amor en la calle. Roja de vergüenza, prometí no volver a intentarlo.
Pero algo pasó en los días siguientes. Recordaba la sensación de haber creado algo con mis propias manos, aunque hubiera sido un fracaso. La textura de la tela, el ritmo de la aguja entrando y saliendo, el orgullo de decir "esto lo hice yo" antes de que se deshiciera. Esa semilla ya estaba plantada.
El momento en que entendí que coser a mano no era retroceso sino libertad
Pasaron años hasta que redescubrí la costura manual. Ya adulta, con acceso a máquinas de coser modernas que podían hacer cualquier puntada imaginable, me encontré un día extrañando aquella lentitud, aquella intimidad con la tela que solo da la aguja en la mano.
Fue entonces cuando comencé a investigar seriamente sobre vestido sin costura, sobre vestido sin coser y sobre todas esas técnicas que la industria de la moda rápida había hecho parecer obsoletas. Y descubrí un mundo fascinante de mujeres que durante siglos habían creado prendas increíbles sin más herramientas que sus manos.
Mi abuela tenía razón: la máquina de coser es una herramienta maravillosa, pero la costura a mano es un lenguaje. Es la diferencia entre leer un poema en pantalla o escucharlo recitado por quien lo escribió.
Qué significa realmente hacer un vestido sin máquina de coser
Cuando hablamos de cómo hacer un vestido sin máquina de coser, mucha gente piensa inmediatamente en limitación. En "no tengo recursos así que improviso". Y entiendo esa perspectiva porque yo misma la tuve durante años.
Pero con el tiempo he llegado a verlo de otra manera. Hacer un vestido sin máquina es, ante todo, un acto de soberanía personal. Es decidir que no necesitas un aparato eléctrico, una inversión costosa ni un curso técnico para vestirte con lo que tú misma has creado.
Más allá de la moda: una vuelta a lo esencial
En países como Colombia, donde crecí, la costura manual nunca se ha ido del todo. En las plazas de mercado, en los pueblos apartados, las mujeres siguen cosiendo a mano no por falta de opciones, sino porque han heredado un saber que no tiene reemplazo. Mi tía abuela María Elena, por ejemplo, jamás usó una máquina de coser en sus ochenta años de vida. Y sus vestidos eran tan perfectos que las vecinas le pedían que les cosiera los trajes de quince años.
Ella me enseñó que vestido fácil sin costuras no es un invento moderno. Cuando no había cremalleras ni elásticos, las mujeres ya sabían cómo crear prendas que se ajustaban al cuerpo con solo nudos, pliegues y ataduras. Técnicas milenarias que hoy redescubrimos como si fueran novedad.
La puntada que une telas y también personas
Hay algo hermoso en la costura manual que va más allá de lo práctico. Cuando coses a mano, especialmente si estás aprendiendo vestido sin coser o técnicas básicas de costura, entras en una relación diferente con la prenda. No es producción, es creación. Cada puntada lleva un pedacito de tu atención, de tu tiempo, de ti.
Recuerdo haber hecho un vestido para mi sobrina recién nacida mientras hablaba por teléfono con su mamá, que estaba en otro país. Cada puntada era como un hilo invisible que nos conectaba. Ese vestido, hecho con técnica de cómo hacer un vestido sin máquina, se convirtió en algo más que ropa: fue un abrazo a distancia.
Materiales que necesitas (y que seguramente ya tienes en casa)
Una de las objeciones más comunes que escucho cuando hablo de vestido sin costura es: "pero yo no tengo materiales de costura". Y siempre respondo lo mismo: revisa los cajones de tu casa antes de comprar nada.
La tela adecuada para tu primer vestido sin costura a máquina
No todas las telas se comportan igual cuando trabajas sin máquina. Para empezar, te recomiendo:
- Algodón: es indulgente, fácil de manejar y se deshilacha menos que otras telas.
- Lino: hermoso pero algo más complicado porque se arruga con facilidad mientras trabajas.
- Telas de punto (como camisetas viejas): perfectas para proyectos sin costura porque no se deshilachan.
- Sábanas o cortinas que ya no uses: el mejor material para practicar sin miedo a equivocarte.
Mi primera tela "profesional" fue un retazo de algodón que compré en el centro por $3.500. Con eso hice tres intentos de vestido hasta que logré uno que realmente podía usar en público.
Hilos, agujas y esos pequeños tesoros que guarda tu abuela
Cuando empecé a tomar en serio esto de vestido sin coser, gasté una fortuna en hilos y agujas "profesionales". Después descubrí que los hilos que mi abuela guardaba en su costurero, algunos de más de treinta años, funcionaban perfectamente.
Para coser a mano necesitas:
- Agujas de diferentes grosores: las más finas para telas delicadas, las más gruesas para jeans o lonas.
- Hilo de poliéster o algodón: el primero es más resistente, el segundo tiene un acabado más tradicional.
- Dedal: al principio me parecía un estorbo, hasta que me clavé la aguja en el dedo índice por décima vez. El dedal no es opcional, es protección.
- Tijeras: no necesitas las de modista profesional, pero sí unas que corten bien. Las tijeras de cocina destrozan la tela.
Alternativas creativas cuando faltan herramientas convencionales
Una vez, en un viaje a la costa, quise arreglar un vestido y no tenía aguja. En la fonda donde me hospedaba, la dueña me prestó una aguja de coser sacos, enorme y oxidada, y un hilo de pescar. Con eso hice una reparación de emergencia que todavía hoy, años después, se mantiene.
La creatividad florece cuando faltan recursos. He visto vestidos unidos con cordones de zapatos, con cintas de regalo, incluso con tiras de tela anudadas. Porque cuando hablamos de cómo hacer un vestido sin usar una máquina de coser, el límite no está en los materiales, sino en la imaginación.
Método 1: El vestido transformado sin dar una sola puntada
Este es, sin duda, el método más rápido para quienes buscan vestido sin coser y quieren resultados inmediatos. Se basa en transformar una prenda existente o un trozo de tela sin necesidad de aguja.
La técnica del nudo que aprendí en una plaza de mercado
Fue en Sincelejo, durante las fiestas, donde vi por primera vez a una mujer hacer un vestido en menos de cinco minutos. Tenía un pañuelo enorme, de esos que usan los wayúu, y con una serie de nudos estratégicos lo convirtió en un vestido que usó esa misma noche para bailar.
Me acerqué, le pregunté cómo lo había hecho y, con una sonrisa, me enseñó. Esa técnica la he repetido cientos de veces y la comparto contigo ahora.
Paso a paso: cómo convertir un pañuelo en un vestido elegante
Para este método necesitas una tela cuadrada o rectangular grande. Puede ser un pareo, una sábana individual o una tela de al menos 1,50 metros por 1,50 metros.
- Toma la tela por dos esquinas opuestas y crúzalas detrás de tu cuello, como si fueras a ponerte una capa.
- Lleva las otras dos esquinas hacia adelante, pasándolas por debajo de tus brazos.
- Junta las cuatro esquinas a la altura de la cintura y haz un nudo doble bien apretado.
- Ajusta la tela en el pecho para que no quede demasiado escotada o demasiado cubierta.
- Si sobra tela después del nudo, puedes dejarla caer o hacer un segundo nudo para crear volumen.
Este método es ideal para vestido fácil sin costuras y funciona especialmente bien en telas ligeras como gasa, algodón delgado o seda.
Mi experiencia personal con este método y por qué me sorprendió
La primera vez que lo intenté, en la intimidad de mi casa, el resultado fue desastroso. La tela se me enredó, el nudo se soltó y terminé envuelta como un regalo mal hecho. Pero insistí. Al quinto intento, logré un vestido que no solo se sostenía, sino que además me quedaba favorecedor.
Lo usé para ir a cenar con unas amigas. Ninguna creyó que era un simple pañuelo anudado. "¿Dónde compraste ese vestido?", me preguntaron. Y cuando les conté el secreto, pasamos el resto de la noche experimentando con sus bufandas y chales.
Esa noche entendí que vestido sin costura no es solo una técnica de supervivencia, es una forma de expresión. Cada nudo cuenta algo de ti, de cómo decides llevar la tela, de cómo juegas con las formas.
Método 2: Costura a mano con puntadas básicas (sin máquina, pero con amor)
Si lo tuyo es más duradero y quieres aprender realmente cómo hacer un vestido sin usar una máquina de coser que te dure años, la costura a mano es el camino.
Las cinco puntadas que toda principiante debe conocer
No necesitas saber cien puntadas diferentes. Con dominar estas cinco, puedes hacer prácticamente cualquier vestido:
- Puntada de hilván: la más básica, para unir telas temporalmente. Es como dibujar con hilo.
- Puntada atrás: imita la costura a máquina. Es fuerte y duradera, ideal para costuras que soportarán tensión.
- Punto escondido: para dobladillos que no quieres que se vean. Mi abuela decía que "las puntadas bonitas se notan, las perfectas no se ven".
- Punto de ojal: para reforzar bordes o hacer ojales manuales.
- Punto de cruz decorativo: más para adornar que para unir, pero da un acabado hermoso.
Cuando estaba aprendiendo vestido sin coser en el sentido tradicional, practicaba estas puntadas en retazos de tela mientras veía televisión. Horas y horas de práctica que después se notaron en la calidad de mis prendas.
Cómo marcaba mis vestidos de niña mientras mi abuela tejía a mi lado
Uno de mis recuerdos más preciados es ver a mi abuela marcar los vestidos que me hacía. No usaba patrones de papel ni reglas complicadas. Extendía la tela sobre la mesa, colocaba encima uno de mis vestidos que me quedaba bien y lo marcaba con jaboncillo.
"El cuerpo no miente", decía mientras trazaba líneas suaves. "La tela te dice por dónde quiere ir, solo hay que escucharla".
Esa filosofía la he aplicado siempre. Para hacer un vestido sin máquina, no necesitas patrones complicados. Puedes usar una prenda que ya tengas como guía, ajustando las medidas con alfileres antes de cortar.
El vestido que hice para la boda de mi prima (y nadie creyó que estaba cosido a mano)
Este fue mi gran desafío. Mi prima me pidió que le hiciera el vestido para su boda civil. Tenía un presupuesto ajustadísimo y yo, emocionada, acepté sin pensarlo. Después caí en cuenta: no tenía máquina de coser en ese momento. Había prestado la mía y no me la habían devuelto.
Pero ya había dado mi palabra. Así que compré una tela de satén color marfil, agujas finísimas y me dispuse a coserlo todo a mano. Fueron tres semanas de trabajo nocturno, después de llegar de la oficina. Mis dedos acabaron llenos de piquetes, pero cada puntada la daba con la imagen de mi prima caminando hacia el altar.
El día de la boda, cuando se puso el vestido y se miró al espejo, lloró. Y luego lloré yo. Y luego lloró su mamá. "¿Quién te lo hizo?", preguntaban las invitadas. "Mi prima, a mano", respondía ella con orgullo. Nadie lo creía hasta que les enseñaba las fotos del proceso.
Ese vestido, hecho con técnica de cómo hacer un vestido sin máquina, fue la prueba definitiva de que el amor se cose con las manos.
Método 3: Pegamento textil y otras alternativas modernas
Sé que algunos puristas torcerán el gesto al leer esto, pero el pegamento textil es una opción válida para ciertos proyectos de vestido sin costura.
Mi primera vez usando adhesivo para tela: un desastre que se convirtió en aprendizaje
Corría el año 2018 y necesitaba un disfraz para una fiesta de último minuto. Vi en internet un tutorial de vestido sin coser con pegamento y me pareció la solución perfecta. Compré el adhesivo más barato que encontré, corté la tela y pegué todo en menos de una hora.
El disfraz quedó espectacular... hasta que empecé a sudar. El calor de mi cuerpo derritió el pegamento y la prenda comenzó a despegarse por todos lados. Pasé la noche pegándome los pedazos con la mano, como si sostuviera un secreto vergonzoso.
Aprendí la lección: no todos los pegamentos textiles son iguales. Los hay de dos tipos:
- Pegamento permanente: ideal para aplicaciones que no se lavarán, como disfraces o decoración.
- Pegamento removible: útil para pruebas o para prendas que no tendrán mucho uso.
Cuándo sí y cuándo no usar pegamento en tus vestidos
Después de aquel desastre, investigué a fondo y ahora uso pegamento textil en situaciones muy concretas:
- Para dobladillos de emergencia que luego coseré.
- Para aplicar apliques decorativos que no soportan tensión.
- En telas que no se pueden coser fácilmente, como algunas sintéticas.
- Para proyectos con niños, donde la aguja puede ser peligrosa.
Pero para un vestido fácil sin costuras que vayas a usar regularmente y lavar, el pegamento no es la mejor opción. La costura, incluso a mano, siempre será más duradera.
La tabla de tallas que aprendí a fuerza de errores
Si hay algo que me costó trabajo aprender en esto de cómo hacer un vestido sin usar una máquina de coser, fue a tomar medidas correctamente. Mis primeros vestidos o me quedaban enormes o parecían camisas de fuerza.
Cómo tomar medidas sin complicarse la vida
No necesitas una tabla complicada ni medidas profesionales. Con estas cuatro medidas básicas tienes suficiente para la mayoría de los vestidos:
- Contorno de pecho: la parte más ancha del busto.
- Contorno de cintura: la parte más angosta del torso.
- Contorno de cadera: la parte más ancha de la cadera.
- Largo del vestido: desde el hombro hasta donde quieras que termine.
Mi error más común al principio era medirme muy ajustada. "Así voy a lucir más delgada", pensaba. El resultado: vestidos incómodos que apenas podía respirar. Aprendí que la tela necesita su espacio, que el cuerpo se mueve, respira, come, baila. Un vestido debe permitir todo eso.
El truco del maniquí con tu propio cuerpo
Cuando no tienes maniquí, algo muy común cuando empiezas con vestido sin coser, puedes usar tu propio cuerpo. Pero hay un truco que aprendí de una modista de mi barrio:
Ponte una camiseta ajustada que ya no uses. Sobre ella, ve colocando la tela de tu vestido y sujetando con alfileres. La camiseta te dará una base firme sin miedo a pincharte. Cuando termines, corta la camiseta por detrás y sácala con cuidado.
Con este método hice mi vestido favorito, uno de lino azul que uso cada verano desde hace cuatro años.
Historias de mujeres que convirtieron la necesidad en arte
Detrás de cada técnica de vestido sin costura hay historias de mujeres que, generación tras generación, han transmitido este saber.
Doña Rosa y sus vestidos sin costura que vende en la feria
Doña Rosa tiene 67 años y cada domingo se instala en la plaza de mercado de un pueblo cercano a Medellín. Vende vestidos que hace sin máquina de coser, usando solo nudos y ataduras. Sus clientas son mujeres de la región que valoran la frescura de las telas y la posibilidad de ajustar el vestido sin necesidad de modistas.
La conocí en una feria artesanal. Me llamó la atención que sus vestidos no tenían una sola puntada. "¿Y cómo los hace?", le pregunté. "Con las manos nomás", respondió mientras envolvía uno para una clienta. "Mi mamá me enseñó, y la mamá de mi mamá. En mi familia nunca hemos tenido máquina".
Doña Rosa vende entre quince y veinte vestidos cada domingo, a precios que van desde los $25.000 hasta los $45.000. Todos son únicos, todos hechos a mano, todos sin una sola puntada de máquina.
Lo que aprendí de mi tía, que cosía a mano para sus ocho hijos
Mi tía abuela Elena tuvo ocho hijos en catorce años. Con un presupuesto limitadísimo, cosió toda la ropa de sus niños hasta que fueron adolescentes. Todo a mano. Todo con una paciencia que hoy me parece sobrehumana.
"Cuando uno no tiene, aprende a hacer", me decía mientras me enseñaba a remendar un codito roto. "La necesidad enseña más que cualquier escuela".
Ella me mostró que cómo hacer un vestido sin usar una máquina de coser no es una pregunta técnica, es una pregunta de supervivencia, de amor, de creatividad. Sus hijos nunca anduvieron harapientos porque ella convertía cualquier retazo en una prenda digna.
Errores comunes al hacer vestidos sin máquina (y cómo evitarlos)
He cometido tantos errores en esto de la costura manual que podría llenar un libro. Permíteme ahorrarte algunos.
La tensión del hilo: ese punto medio que tanto cuesta encontrar
Cuando empecé, mis puntadas eran un desastre. O cosía tan flojo que la costura se abría con solo estirar, o tan apretado que la tela se arrugaba como acordeón.
El secreto está en encontrar el equilibrio. El hilo debe quedar lo suficientemente firme para unir las telas, pero con un poco de holgura para que la costura tenga elasticidad. Es como dar la mano: ni un apretón que duela ni una mano floja que no transmite nada.
Telas que parecen amigas pero terminan traicionándote
Cada tela tiene su personalidad. Las sedas y satenes son resbaladizas y difíciles de manejar. Las telas muy elásticas requieren puntadas especiales que cedan con el movimiento. Los tejidos muy abiertos se deshilachan con solo mirarlos.
Mi recomendación para quienes empiezan con vestido sin coser o costura a mano: algodón de gramaje medio. Es la tela más noble, la que perdona errores, la que no te hará llorar de frustración.
Mi mayor fracaso: el vestido que se deshizo en la primera lavada
Este error dolió. Había pasado semanas haciendo un vestido de verano con una tela de viscosa preciosa. Lo cosí todo a mano, con puntadas perfectas, y me sentía orgullosísima. En la primera lavada, siguiendo las instrucciones de la tela, el vestido encogió y las costuras, que había hecho con hilo de algodón, se rompieron por la tensión.
Aprendí dos lecciones ese día: primero, que algunas telas necesitan ser lavadas antes de coserlas, para que hagan el encogido previo. Segundo, que el hilo debe ser compatible con la tela. Para viscosa y telas que encogen, mejor hilo de poliéster que ceda un poco.
Vestidos sin costura para ocasiones especiales
Una de las preguntas que más me hacen es si estas técnicas sirven para ocasiones importantes. La respuesta es un sí rotundo.
Ideas para fiestas sin gastar en modista
Para una fiesta elegante, no necesitas un vestido de diseñador. Con una tela bonita y la técnica adecuada de vestido fácil sin costuras, puedes crear algo espectacular.
La técnica del nudo que mencioné antes, si se hace con una tela de seda o satén, queda tan elegante como cualquier vestido de gala. Yo misma lo he usado para bodas, cenas de fin de año y eventos formales. El truco está en la calidad de la tela y en la seguridad con que lo lleves puesto.
El vestido que improvisé para una entrevista de trabajo
Esta historia siempre la cuento porque muestra el poder de saber cómo hacer un vestido sin usar una máquina de coser. Una amiga me llamó un domingo por la noche, desesperada. Al día siguiente tenía una entrevista de trabajo importante y el vestido que pensaba usar estaba manchado. Todas las tiendas cerradas.
Llegué a su casa con un retal de tela negra que tenía guardado. En veinte minutos, usando solo nudos y un par de puntadas rápidas a mano, le improvisé un vestido tubo que le quedaba perfecto. Consiguió el trabajo. Años después, todavía conserva ese vestido como recuerdo.
Cuidados y mantenimiento de tus creaciones artesanales
Hacer un vestido sin máquina es solo la mitad del camino. La otra mitad es cuidarlo para que dure.
Lavar a mano con el mismo cuidado que lavaba mi abuela
Las prendas cosidas a mano merecen un lavado a mano. No es solo por las costuras, es por el respeto al trabajo invertido. Usa agua fría, jabón suave y no retuerzas. Exprime con cuidado, enrollando la prenda en una toalla para que absorba el exceso de agua.
Mi abuela decía que "la ropa hecha a mano se lava con la misma paciencia con que se cosió". Y tenía toda la razón.
Cómo guardar tus vestidos para que duren generaciones
Si has hecho un vestido especial, quizá quieras que dure años. Guárdalo doblado, nunca colgado si es de tejido de punto que pueda deformarse. Usa papel de seda libre de ácido entre los pliegues si es una prenda que quieres conservar mucho tiempo.
Y lo más importante: úsalo. Las prendas hechas a mano, como las relaciones, se fortalecen con el uso, no con el abandono.
Preguntas que siempre me hacen cuando enseño a coser sin máquina
A lo largo de los años, enseñando talleres de vestido sin coser y costura manual, estas son las preguntas que más he escuchado.
¿Realmente queda igual que con máquina de coser?
Queda diferente. No mejor ni peor, diferente. La costura a mano tiene una calidez, una imperfección hermosa que la máquina no puede imitar. Es como comparar una carta escrita a mano con un correo electrónico: ambos comunican, pero el primero lleva algo más.
¿Cuánto tiempo se tarda en hacer un vestido a mano?
Depende del método y de tu experiencia. Un vestido sin costura con nudos puede estar listo en diez minutos. Un vestido cosido enteramente a mano puede llevarte de veinte a cuarenta horas, según la complejidad. Pero cada hora es una inversión en algo que será único.
¿Puedo hacer vestidos para vender sin usar máquina?
Por supuesto. Conozco varias mujeres que se ganan la vida vendiendo prendas hechas completamente a mano. Hay un mercado creciente para lo artesanal, para lo único, para lo que lleva historia en cada puntada. Si decides emprender en esto, valora tu trabajo. No regales tus horas.
Conclusión: El vestido que llevas puesto es solo el comienzo
Cuando empecé a escribir este artículo, quería compartir técnicas, métodos, instrucciones paso a paso sobre cómo hacer un vestido sin usar una máquina de coser. Y lo he hecho, espero que con claridad y utilidad.
Pero al llegar al final, me doy cuenta de que esto es mucho más que un tutorial. Es una invitación a reconectar con algo que la modernidad nos ha ido arrebatando: la capacidad de crear nuestra propia ropa con nuestras propias manos.
En un mundo donde compramos vestidos por internet que cruzan medio océano para llegar a nuestra puerta, donde la moda rápida nos ofrece prendas desechables a precios irreales, detenerse a coser a mano es un acto casi revolucionario. Es decir: esto importa. Mi tiempo importa. Mi ropa importa.
Cada vez que tomes una aguja y un hilo, recuerda que estás participando de una tradición milenaria. Mujeres en todos los continentes, en todas las épocas, han unido telas con sus manos para vestirse a sí mismas y a quienes aman. Eso no es solo costura. Eso es humanidad.
El vestido que hagas, con nudos o con puntadas, con tela nueva o reciclada, con técnicas tradicionales o experimentales, será único. Llevará tu energía, tu tiempo, tu historia. Y cuando alguien te pregunte dónde lo compraste, podrás responder con orgullo: "Lo hice yo. Con mis manos".
Y quizá, solo quizá, esa persona sienta la curiosidad de intentarlo también. Y así, una puntada a la vez, vamos tejiendo una red de personas que recuperan el placer de crear.
Porque al final, cómo hacer un vestido sin usar una máquina de coser no es solo una pregunta técnica. Es una puerta de entrada a un mundo donde lo hecho a mano vuelve a tener valor. Donde la lentitud es un lujo. Donde cada prenda cuenta una historia.
La mía ya te la conté. Ahora es tu turno de crear la tuya.
Preguntas relacionadas con respuestas de corazón
¿Puedo hacer un vestido sin máquina si nunca he cosido nada en mi vida?
Claro que sí. Todos empezamos sin saber. La primera puntada es la más difícil, después todo fluye. Empieza con un proyecto pequeño, sin presión, solo disfrutando el proceso.
¿Qué hago si no tengo tela nueva?
Mira a tu alrededor: sábanas viejas, cortinas que ya no uses, camisas de familiares que están guardadas. La tela está esperando que le des una nueva vida.
¿Los vestidos sin costura se deshacen con el movimiento?
Si están bien hechos, no. La clave está en asegurar bien los nudos o puntadas. Mi primer vestido anudado lo usé para bailar toda una noche y aguantó perfectamente.
¿Pueden hacer este tipo de vestidos los niños?
Con supervisión, sí. Para niños pequeños, mejor usar técnicas sin aguja (nudos, pegamento textil). Con adolescentes, la costura a mano puede ser una actividad hermosa para compartir.
¿Dónde aprendiste todo esto que enseñas en el artículo?
En parte de mi abuela, en parte de otras mujeres que he conocido en mercados y talleres, y en gran parte de la práctica y el error. Cada vestido fallido me enseñó más que cualquier libro.
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